CHIAPAS, México.- Irma Serrano celebró un año más de vida, a tres meses de vivir en su estado natal, luego de más de cuatro décadas de residir en la capital. Rodeada de familiares y amigas, al ritmo de marimba y mariachi, La Tigresa retomó las energías que siempre la habían caracterizado.
-¿Cómo se siente al cumplir un año más de vida?
"Deja decirte que, como siempre, me están inventando la edad y no me gusta decirla, por eso ahora digo que estoy cumpliendo 777. Nada más me siento un poquito vieja, pero cumplir no me preocupa, más bien mi salud y el aspecto exterior. Y viendo cómo están las cosas, presiento que voy a vivir mucho años, pero seré una vieja solitaria".
"Sí me he dado cuenta, ya que hasta mi cutis, aunque siempre lo he tenido bonito, mejoró, y estoy chapeadita. Creo que la vejez es interior, pero en mi caso nací con un problema en los pies que no me permite caminar bien y me canso. Lo que sucede es que tengo el arco muy marcado, por eso nunca pude ser deportista; como buena Sagitario debí haber sido corredora y brincadora, pero nada. En fin, a pesar de las diabluras que he hecho, Dios me ha dado mucho y siento que no lo merezco".
-¿Y qué tal ha sido el regreso a su tierra natal después de haber vivido por más de 40 años en el DF?
"Considero que ha sido bueno y en el momento indicado, porque hubo quienes nunca conocieron el dinero y se aprovecharon de mi soledad para robarme y hacer de las suyas. Por fortuna reaccioné y dije: 'aguas, Irma, no puedes acabar en la calle por idiotas compañías'".
-¿Ahora cómo es su vida en Chiapas?
"Siempre estoy paseando y viajando por todos los alrededores de Tuxtla, como San Cristóbal, Comitán, incluso voy a Guatemala. La verdad es que no paro, además estoy acompañada de mi familia y los amigos que dejé por acá, así que estamos en el encuentro".
-¿Hay algo de lo que se arrepienta en su vida?
"Claro, de haber vivido tantos años en la Ciudad de México y alejarme de mi gente, que a mi regreso estoy recuperando. Allá casi no tenía amigos, ya que muchos se murieron, como Ernesto Alonso, mi comadre Bertha Cuevas (la primera esposa del pintor José Luis Cuevas), el maestro Salvador Novo (escritor), Dolores Olmedo, Miguel Aceves Mejía, José Alfredo Jiménez y el último que se nos adelantó fue Manuel Ávila Camacho. Sinceramente, eso me daba tristeza y me preguntaba: '¿qué hago aquí todavía?'"
-Ahora que tiene más tiempo libre, ¿piensa en esa época que le tocó vivir y en la que se fue convirtiendo en La Tigresa?
"Mira, son personas a las que llevo en el corazón con un recuerdo hermoso, pero no pienso tanto en el pasado. Además no tuve tantas amistades, ya que soy huraña y de corazón triste".
-¿Valió la pena rodearse de tantas celebridades?
"De los pocos que fueron amigos, sí, pero no del resto. Nunca debí haber salido de Chiapas; me hubiera gustado casarme, tener hijos y estar rodeada de nietos llorando. Sin embargo, actualmente estoy rodeada de sobrinos y sobrinas. Y eso sí, te aseguro que nunca he llorado ni tengo Alzheimer, siempre he sido caprichosa, voluble, un día digo una cosa y mañana otra, pero con la misma fuerza defiendo mis dos posiciones (dijo a carcajadas)".
-¿Ya le salió algún romance por acá?
"No, hace años que mi corazón se secó, porque mi último amor fue don Alejo Peralta (q.e.p.d.) Puedo decir que estoy más preocupada en recuperar el resto de mis antigüedades, ya que aún no me traigo todo, pues una buena parte de mis pinturas, candiles y otras cositas todavía están en lo que fue mi casa de Las Lomas de Chapultepec, la cual le vendí a Gerardo Gómez de la Borbolla. Todos mis familiares saben eso, pero este muchachito me las está cuidando y dentro de poco mandaré por ellas. Por cierto, le mando mis saludos al Distrito Federal", concluyó.
UNIVISION
No hay comentarios:
Publicar un comentario